Aftas y úlceras bucales

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Las aftas o úlceras bucales constituyen una de las alteraciones más frecuentes de la cavidad bucal.  Aproximadamente, el 20 % de la población sufrirá aftas recurrentes en algún momento de su vida, aunque son más comunes en niños pequeños, adolescentes y adultos jóvenes, y tienden a disminuir su incidencia con el paso de los años.

La mucosa oral

Al igual que la piel protege al cuerpo del ambiente exterior, la mucosa oral recubre toda la cavidad bucal protegiéndola del daño mecánico, bacterias, virus, hongos y sustancias tóxicas. Además, realiza otras funciones como: controlar y regular el intercambio de fluidos y nutrientes con el entorno exterior, permitir saborear la comida y la bebida (gracias a las papilas gustativas de la lengua), y producir el mucus que lubrica la boca y la saliva (a través de las glándulas salivares).

¿Qué son las aftas?

Un afta, úlcera aftosa, úlcera bucal o estomatitis aftosa, llamada comúnmente “llaga”, es una interrupción de la continuidad física de la mucosa oral, es decir, una pérdida de tejido (herida), con su correspondiente funcionalidad.

Aunque se consideran benignas, las aftas o úlceras bucales pueden llegar a ser muy dolorosas y a veces dificultan o imposibilitan el hablar y comer, además pueden infectarse provocando complicaciones, lo que hace necesario tratarlas de manera rápida y eficaz.

Tipos de aftas

Según sus manifestaciones clínicas, localización, forma y tamaño, se pueden diferenciar tres tipos de aftas:

  • Aftas menores o “aftas minor”: pequeñas úlceras que normalmente se localizan en las zonas blandas de la mucosa bucal. Se pueden encontrar entre 1 y 5 lesiones cuyo diámetro no suele superar los 10 mm. Son las más frecuentes (80%) y se suelen curar en 6-14 días sin dejar secuelas.
  • Aftas mayores o “aftas major”: suelen aparecer aisladas, generalmente en labios, lengua, faringe, paladar y zona interna de las mejillas. Su tamaño es superior a 10 mm y son más profundas que las aftas menores. Son menos frecuentes (10%) y suelen ser más persistentes, pueden tardar en curarse hasta 6 semanas y a menudo dejan cicatriz.
  • Herpetiforme o “en racimo”: normalmente aparecen múltiples lesiones (entre 10 y 100) repartidas por toda la boca, el tamaño no suele superar los 3 mm pero a menudo se unen formando úlceras mayores. Es una forma poco frecuente (10%).

Aftas bucales: Causas

Las causas de las aftas bucales suelen ser desconocidas. Sin embargo, se cree que hay personas que tienen una predisposición genética a sufrirlas, mientras que también pueden ser consecuencia de factores nutricionales, hormonales o inmunológicos.

Asimismo, ciertas infecciones bacterianas o virales pueden manifestarse con la aparición de llagas o úlceras bucales.

Más allá de la estomatitis aftosa, también pueden aparecer aftas en la mucosa oral como consecuencia de un traumatismo. Por ejemplo, por los tratamientos de ortodoncia, el uso de prótesis dentales, mordeduras o determinados productos de higiene bucal.

El ácido hialurónico en el tratamiento y prevención de las aftas

En las aftas y úlceras bucales se produce una pérdida del tejido conectivo de la mucosa bucal y gingival. El ácido hialurónico es un constituyente fisiológico de este tejido. Además, interviene en los procesos de reparación tisular y cicatrización, actuando localmente como sustancia protectora, reparadora, antiinflamatoria, antiedematosa y cicatrizante.

Los productos tópicos a base de ácido hialurónico son una alternativa muy eficaz para el tratamiento y la prevención de las aftas bucales. Además, el ácido hialurónico presenta múltiples ventajas. Al ser un constituyente fisiológico del tejido de la mucosa bucal y gingival, no tiene contraindicaciones ni interacciones y es inocuo en caso de ingestión.

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