Sudor de pies

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En la zona plantar hay más de 250.000 glándulas sudoríparas, que son las causantes del sudor en los pies. Esta cantidad es mucho mayor que en otras partes del cuerpo. La sudoración es un proceso normal y suele ser temporal. En diferentes etapas de la vida en las que el cuerpo sufre cambios, como en la pubertad, la sudoración puede ser excesiva.

Cuando la producción de sudor está dentro de los parámetros normales, su presencia indica el correcto funcionamiento del organismo ya que, a través de él, el cuerpo elimina toxinas y elementos de desecho. No obstante, un exceso de sudor siempre responde a alguna causa concreta que puede ser circunstancial y transitoria (fiebre alta, nervios) o cronificarse (como consecuencia de un problema de tiroides, de descompensación de niveles de azúcar en sangre o de desórdenes del sistema nervioso), y en estos casos la sudoración excesiva se considera una alteración importante que hay que tratar.

El mal olor

El mal olor de pies puede estar causado por una excesiva sudoración. La falta de higiene favorece este problema, si bien, en la mayoría de las ocasiones, se presenta en personas con unos hábitos higiénicos adecuados. Aunque no reviste gravedad, el problema del mal olor puede tener consecuencias psicológicas muy negativas para la persona que lo padece, ya que las relaciones personales y sociales se ven a menudo afectadas.

Hongos en los pies

La elevada humedad, la ausencia de luz y la deficiente ventilación que presentan los pies al estar encerrados la mayor parte del tiempo en el calzado hacen que esta zona del cuerpo sea una de las más propensas al desarrollo de microorganismos, principalmente hongos, responsables de distintas afecciones que pueden afectar tanto a la piel como a las uñas. Este grupo de lesiones dermatológicas, ocasionadas por hongos, se denominan micosis.

Para prevenir la aparición de estas afecciones, es importante adoptar unos buenos hábitos y cuidados específicos.

Cuidado de los pies con sudor

Para evitar tanto el exceso de transpiración como el mal olor y prevenir las infecciones por hongos es importante mantener una adecuada higiene, utilizar calzado transpirable y calcetines de fibras naturales y aplicar productos que controlen la sudoración.

Cuando el mal olor de pies no desaparece con los tratamientos más comunes, conviene consultar al dermatólogo o al podólogo para que ayude a identificar el problema y a resolverlo de forma definitiva.

Hay factores como el estrés, la ansiedad o la subida de temperaturas que favorecen la sudoración en determinados momentos. Nuestros pies sudan más cuando llevamos un calzado muy cerrado en épocas calurosas o cuando está fabricado con materiales no transpirables. Por eso, también es importante alternar el calzado, tanto deportivo como uso común, para evitar el exceso de humedad.

Por último, para prevenir el contagio de infecciones en los pies, hay que evitar ir descalzo en lugares públicos como gimnasios, piscinas o duchas.

 

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