El hierro en niños deportistas es un nutriente fundamental.
Principalmente, porque son más susceptibles a presentar ferropenia. Es decir, unas reservas bajas de este mineral.
Cuando esto sucede, es habitual que los niños muestren ciertos síntomas que pueden afectar a su desempeño deportivo.
Además, si la ferropenia no se trata, puede desencadenar una anemia ferropénica, afección en la cual el cuerpo no tiene suficientes glóbulos rojos sanos.
Más allá de afectar al rendimiento deportivo, la falta de hierro en niños puede tener otras consecuencias que no deben minimizarse.
Por este motivo, asegurar un aporte correcto de hierro en la infancia es clave. Sobre todo, si se trata de niños con una actividad deportiva intensa.
Cubrir las necesidades de hierro en la infancia y la adolescencia es fundamental para favorecer el crecimiento, el desarrollo y el rendimiento físico y cognitivo.
Si además se trata de niños deportistas, esto adquiere todavía más relevancia, ya que estos son más vulnerables a tener unas reservas bajas de hierro.
Las principales causas de la ferropenia en niños deportistas serían las mismas que en adultos.
La primera, por una posible hemólisis (destrucción prematura de los glóbulos rojos) inducida por el esfuerzo físico.
La segunda, por una deficiencia de hierro a causa de la dieta y del aumento del estrés oxidativo inducido por la actividad física intensa.
Y la tercera, en el caso de deportes extenuantes, por las pérdidas de hierro que pueden producirse a través de la orina, pequeñas hemorragias digestivas o sudoración abundante.
En ese sentido, el deporte puede verse como un posible causante de la anemia.
De hecho, existe el término anemia del deportista para designar el estado anémico propio de individuos que practican actividad física regular.
El hierro para niños deportistas es un mineral esencial, ya que su deficiencia puede reducir su rendimiento de forma drástica.
En el caso de niños y adolescentes, además, hay que tener en cuenta que las necesidades de hierro pueden aumentar en las etapas de mayor crecimiento.
También, que en la infancia y la adolescencia se pueden presentar alimentación selectiva o trastornos de la alimentación.
En el caso de las chicas adolescentes, hay que sumarle las pérdidas de hierro que tienen lugar con la regla. Sobre todo, cuando los periodos son abundantes.
De este modo, las chicas son aún más susceptibles de tener ferropenia y anemia por la menstruación en la adolescencia.
En ese sentido, un estudio realizado sobre 70 mujeres deportistas adolescentes observó que casi una quinta parte de estas padecía algún tipo de anemia.
Además, un tercio de las participantes presentaba una deficiencia de hierro.
Por el contrario, parece ser que los hombres están fisiológicamente más protegidos ante posibles anemias en comparación con las mujeres.
Esto se debe a que la testosterona incrementa la absorción intestinal del hierro.
Cabe tener en cuenta que una anemia ferropénica puede suponer perder la temporada para un deportista, ya que disminuye drásticamente su rendimiento.
De ahí la importancia de una detección e intervención inmediata.
En general, se cree que quienes practican deportes de resistencia de larga duración o deportes de impacto tienen un mayor riesgo a sufrir anemia ferropénica.
Entre ellos, atletas de fondo y medio fondo, integrantes de deportes de equipo como el fútbol y el baloncesto y practicantes de gimnasia artística.
Se cree que esto se debe a son deportes que incrementan la destrucción de los glóbulos rojos por el continuo impacto de los pies contra el suelo.
Los síntomas de falta de hierro en niños suelen aparecer cuando ya se ha desarrollado anemia ferropénica.
No obstante, también pueden manifestarse cuando las reservas de este mineral son bajas.
Entre los principales síntomas de ferropenia en niños, destacan los siguientes:
La piel pálida es uno de los principales síntomas de falta de hierro. También, tener los labios, encías, bordes de los párpados o lecho de las uñas de color rosa claro.
El cansancio, la baja energía y la debilidad en niños es otro síntoma que puede indicar una ferropenia.
La deficiencia de hierro también se puede manifestar con una respiración rápida e irregular, o con la falta de aire durante el ejercicio.
Cuando el cuerpo tiene menos glóbulos rojos sanos para transportar oxígeno, se reduce la vasodilatación de los tejidos periféricos.
Como consecuencia, las manos y los pies pueden estar fríos.
La falta de hierro no solo puede manifestarse con bajo peso y estatura. También, con disminuciones en funciones cognitivas fundamentales.
Entre ellas, la memoria, la atención, la velocidad de procesamiento y el rendimiento escolar.
La falta de apetito en niños puede ser un síntoma de deficiencia de hierro y, al mismo tiempo, actuar como causa o factor agravante.
En los niños, la ferropenia puede manifestarse con cambios en el estado de ánimo.
Por ejemplo, estar más irascible de lo habitual o bien más triste.
La importancia del hierro en el sistema inmunológico es fundamental.
De ahí que las infecciones recurrentes en niños puedan hacer sospechar de una posible ferropenia.
Una de las causas de las aftas bucales en niños es la deficiencia de hierro. También, presentar dolor en la lengua.
Unas uñas débiles y partidas (e incluso la caída de las uñas) pueden hacer sospechar de una deficiencia de hierro.
A veces, los niños presentan unas ansias inusuales por comer sustancias no nutritivas y/o no comestibles. Por ejemplo, hielo, tierra, pintura o almidón.
Este trastorno, que se conoce como pica, es también un indicador de deficiencias nutricionales como el hierro.
Además de estos síntomas, los niños pueden tener dolor de cabeza, mareos, sensación de pérdida de control (de que se les va la cabeza) y una frecuencia cardíaca acelerada.
La ferropenia es una de las principales carencias nutricionales en niños. Si estos, además, practican deporte con intensidad, el riesgo de sufrirla es aún mayor.
No obstante, hay estrategias que son muy útiles para favorecer unos niveles de hierro adecuados en la infancia y mantener a raya la ferropenia.
Es fundamental que la dieta del niño deportista sea rica en alimentos altos en hierro, preferiblemente hemo.
Es decir, aquel que se encuentra en productos de origen animal y especialmente en la sangre.
Esto se debe a que este tipo de hierro es más fácil de absorber por parte del organismo.
En ese sentido, los mejores alimentos son las carnes rojas, el hígado y los alimentos que contengan sangre como la morcilla.
También son una fuente interesante de hierro los mejillones, los berberechos, las anchoas, la sardina y la caballa.
Es importante incluir estos alimentos en la dieta y asegurarse de que están presentes en las comidas principales.
La vitamina C favorece la absorción del hierro. Especialmente, del hierro presente en alimentos de origen vegetal (hierro no hemo).
Entre ellos, legumbres (lentejas, garbanzos, frijoles), almendras, frutas deshidratadas (pasas, higos secos), y vegetales de hoja verde (acelgas, espinacas, rúcula).
De este modo, acompañar el consumo de alimentos ricos en hierro con frutas y verduras ricas en vitamina C favorece su absorción.
Por ejemplo: cítricos, kiwi, acerola, guayaba, pimiento rojo, brócoli o patata.
Siempre que sea posible, es preferible comer estos alimentos en crudo o, en su defecto, cocinarlos lo menos posible.
Tampoco hay que dejarlos reposar mucho tiempo una vez manipulados, ya que pierden vitamina C.
En el caso de dietas vegetarianas, la ingesta de esta vitamina debe ser aún mayor.
Algunos alimentos y bebidas pueden dificultar la absorción del hierro, por lo que deben tomarse alejados de las comidas principales.
Los lácteos (leche, queso, yogur, etc.) y los alimentos ricos en calcio disminuyen drásticamente la absorción del hierro.
En el caso de la leche, además, la caseína también interfiere negativamente.
Esto no aplica para la proteína del suero, habitualmente utilizada en batidos recuperadores para deportistas.
La albúmina, un aminoácido del huevo, disminuye la absorción del hierro, por lo que debe comerse alejado de alimentos ricos en este mineral.
Los fitatos son compuestos presentes en las semillas, los granos, las legumbres y los frutos secos que deben tenerse en cuenta.
Estos también interfieren en la absorción del hierro, pero este efecto inhibidor puede ser contrarrestado por un aumento del consumo de carne o vitamina C.
Otra estrategia es cocinarlos a altas temperaturas, eliminar la piel y añadirles zumos cítricos.
En ese sentido, el hummus es una muy buena opción.
El aumento de fibra insoluble disminuye significativamente la absorción del hierro.
Por ello, la mejor estrategia es reducir la ingesta de fibra insoluble en las comidas principales.
También, tomarla en los tentempiés con los alimentos ricos en calcio, ya que son los dos factores inhibidores más potentes del hierro.
Son fuente de fibra insoluble el salvado de trigo en cereales no refinados, los guisantes o las frutas maduras.
No obstante, la fibra soluble no ha demostrado ser perjudicial.
Son fuentes de fibra soluble las manzanas, los cítricos, los plátanos, el aguacate y la avena.
Los polifenoles son antioxidantes naturales presentes en algunos alimentos.
Entre ellos, arándanos, moras, frambuesas, fresas, el café, el té verde, el cacao y los frutos secos.
Estos compuestos son inhibidores de la absorción del hierro, por lo que también se deberían separar del consumo de alimentos ricos en este mineral.
En épocas de entrenamientos intensos, competiciones o estirones de crecimiento, las necesidades de hierro pueden aumentar.
En ese sentido, las estrategias anteriores para asegurar un aporte adecuado de este mineral adquieren aún más importancia.
También, si se practican deportes relacionados con un mayor riesgo de ferropenia y, sobre todo, en las niñas que empiezan a menstruar.
El cansancio excesivo, la falta de energía o una recuperación más lenta pueden ser señales de que conviene revisar la alimentación con un profesional.
En el caso de niños deportistas, el pediatra debe conocer y monitorizar su estado nutricional y sus hábitos dietéticos.
Solo el seguimiento médico regular permite detectar una posible ferropenia y pautar las medidas adecuadas para corregirla.
Para ello, el pediatra puede sugerir cambios en la dieta o bien indicar la suplementación con hierro, especialmente en niños con alta demanda deportiva.
Actualmente, hay disponibles suplementos de hierro para niños con buen sabor y sin los efectos secundarios que comúnmente se les asocia.
Entre ellos, ardor de estómago, irritación intestinal, coloración de las heces, o el sabor metálico.
Tampoco los suplementos causan la aparición de manchas en los dientes si hay unos buenos hábitos de higiene bucodental.
Asimismo, la ferropenia en niños siempre debe valorarse ya que, en algunas ocasiones, puede deberse a problemas de absorción como la celiaquía.
En el caso de niños deportistas vegetarianos o veganos, el seguimiento por parte del pediatra y un nutricionista es imprescindible para que no haya deficiencias.
En conclusión, el hierro es un nutriente esencial durante la infancia y la adolescencia, especialmente en el caso de los niños deportistas.
Mantener una alimentación equilibrada y rica en alimentos con hierro es clave para asegurar unos niveles adecuados.
También, tener en cuenta los factores que pueden incrementar el riesgo de ferropenia como el inicio de la menstruación.
Ante la sospecha de falta de hierro en niños deportistas, es fundamental consultar con el pediatra para realizar una valoración adecuada y establecer las pautas necesarias.

Autor: Laboratorios Viñas, departamento de formación.
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Urdampilleta, A., Martínez-Sanz, J.M. et Mieglo-Ayuso, J. Anemia ferropénica en el deporte e intervenciones dietético-nutricionales preventivas [en línea]. Revista Española de Nutrición Humana y Dietética, 2013. <https://www.renhyd.org/renhyd/article/view/16/38>
Redacción. Anemia causada por bajo nivel de hierro en los niños [en línea]. MedlinePlus. Biblioteca Nacional de Medicina, 2024. <https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/007134.htm>
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