La mayoría de las mujeres experimentan los primeros síntomas de perimenopausia alrededor de los 40 años.
Sin embargo, muchas veces no saben identificarlos como tal y creen que los cambios en su cuerpo o estado de ánimo se deben a otra causa.
Además, la perimenopausia no se instaura de forma repentina, sino que es un proceso gradual.
Esto implica que sus síntomas suelen aparecer de forma progresiva y variar en intensidad. Al mismo tiempo, estos pueden presentarse de forma distinta en cada mujer.
Para algunas, los cambios asociados a la perimenopausia pueden ser más leves y manejables.
Para otras, en cambio, estos primeros síntomas pueden afectar significativamente a su bienestar y calidad de vida desde el inicio.
En cualquier caso, es importante que las mujeres cuenten con información sobre esta etapa.
Solo así podrán identificar los cambios, comprender sus implicaciones y gestionar sus efectos de la mejor manera posible.
La perimenopausia es la etapa de transición en la que el cuerpo de la mujer pasa gradualmente de la etapa reproductiva a la menopausia. Es decir, a su etapa no fértil.
Esto implica que el organismo se prepara, de forma progresiva, para dejar de tener periodos menstruales.
Durante la perimenopausia, los ovarios empiezan a reducir su producción de estrógenos y progesterona, y esto hace que aparezcan los primeros síntomas.
La perimenopausia empieza, por lo general, sobre los 40 años.
No obstante, algunas mujeres ya notan cambios en la treintena, mientras que otras lo hacen pasados los 50 años.
En cuanto a su duración, puede alargarse entre 8 y 10 años y concluye con la llegada de la menopausia.
En España, la edad media de inicio de la menopausia se sitúa en los 51 años.
Por ello, es habitual que muchas mujeres comiencen a experimentar los primeros signos de la perimenopausia a partir de los 40 años.
Determinados factores de riesgo pueden favorecer que los síntomas de la perimenopausia aparezcan a edades más tempranas.
Las mujeres que fuman suelen entrar en menopausia uno o dos años antes de las que no fuman.
Las mujeres cuyas madres han tenido una menopausia temprana tienen más posibilidades de iniciar antes esta etapa de transición.
La quimioterapia o la radioterapia en la zona de la pelvis también se han relacionado con una menopausia precoz.
La extirpación del útero puede hacer que, en ocasiones, se entre en menopausia antes de lo habitual.
Si se ha extirpado un ovario, el ovario restante también podría dejar de funcionar de forma prematura.
A menudo, se utiliza también el concepto ‘menopausia’ para hablar de la transición hacia la etapa no reproductiva de la mujer.
No obstante, la menopausia solo puede confirmarse cuando ha pasado un año completo (12 meses consecutivos) desde la última menstruación.
Así pues, la perimenopausia es la etapa de transición previa, mientras que la menopausia marca el final definitivo de las menstruaciones.
La edad de inicio de la perimenopausia suele situarse alrededor de los 40 años y los primeros síntomas pueden aparecer a partir de esa edad.
Los síntomas previos a la menopausia pueden variar entre mujeres. Sin embargo, algunos son especialmente comunes durante esta etapa.
También hay que tener en cuenta que su intensidad puede depender desde factores como la raza y la etnia, hasta del estilo de vida.
1. Irregularidades en el ciclo menstrual
Uno de los primeros síntomas de este periodo de transición son los periodos menstruales irregulares.
Es decir, los ciclos menstruales pueden volverse variables, con intervalos más cortos o largos entre reglas. Incluso puede haber ciclos en los que no haya sangrado menstrual.
Asimismo, el flujo menstrual puede ser más ligero o, por el contrario, más abundante.
De este modo, se puede sospechar que se está en perimenopausia cuando la duración del ciclo menstrual varía de forma constante.
En concreto, cuando hay diferencias de siete días o más entre ciclos.
2. Sofocos y sudores nocturnos
Los sofocos y sudores nocturnos son síntomas de menopausia que pueden aparecer por primera vez en esta etapa de transición.
Aunque no están claras la causas, se cree que se deben a los cambios hormonales que tienen lugar durante esta etapa.
Los sofocos se caracterizan por una sensación repentina de calor, especialmente en la parte superior del cuerpo y la cara.
Su duración es muy diversa. Los sofocos pueden ir desde los 30 segundos a los 10 minutos y darse varias veces por hora, unas pocas veces al día o solo una o dos veces por semana.
En cuanto a los sudores nocturnos, pueden tratarse de sudores difusos y moderados, o bien de una sudoración que empapa la ropa y las sábanas.
3. Sequedad vaginal
La sequedad vaginal es otro síntoma que puede empezar a experimentarse antes de la llegada de la menopausia.
Esto puede favorecer la aparición de vulvovaginitis y molestias como picor en la vulva y picor vaginal.
Esta sequedad también puede hacer que haya dolor en las relaciones sexuales.
4. Disminución de la libido
Otra posible consecuencia del descenso de los niveles de estrógenos es que haya un menor deseo sexual.
Además, la presencia de sequedad vaginal puede contribuir a acentuar este problema y afectar negativamente la sexualidad de las mujeres.
5. Problemas urinarios
La sequedad vulvovaginal propia de esta etapa puede causar ardor al orinar, incluso cuando no hay una infección de orina (cistitis) presente.
Aun así, es cierto que estos cambios en la mucosa hacen que haya más riesgo de sufrir infecciones urinarias.
Al mismo tiempo, se pueden experimentar fugas de orina con más frecuencia (incontinencia urinaria), necesitar ir al baño más seguido o sentir una urgencia más intensa de hacerlo.
6. Insomnio o problemas para dormir
El insomnio en la menopausia es muy habitual, pero este síntoma ya puede aparecer en las etapas iniciales de la perimenopausia.
Este trastorno del sueño puede manifestarse de distintas formas.
Algunas mujeres tienen dificultades para conciliar el sueño. Otras, en cambio, experimentan despertares frecuentes durante la noche o se despiertan demasiado temprano y no logran volver a dormirse.
Las causas pueden ser los propios cambios hormonales, los sofocos y sudores nocturnos o la necesidad de ir al baño. También, preocupaciones comunes en esta etapa de la vida.
7. Cambios de humor e irritabilidad
Es habitual que la perimenopausia vaya acompañada de cambios de humor e irritabilidad.
Otros síntomas pueden ser una mayor ansiedad o nerviosismo, así como una sensación de tristeza, apatía y/o baja autoestima.
A ello se suman con frecuencia los problemas de sueño: insomnio y depresión suelen formar un círculo vicioso difícil de romper.
En ocasiones, estas alteraciones emocionales no están relacionadas con la menopausia, sino que se deben otros motivos.
No obstante, tienen más riesgo de sufrirlas las mujeres que ya han experimentado variaciones en su estado de ánimo debido a los cambios hormonales.
Por ejemplo, quienes han sufrido de trastorno dismórfico premenstrual o depresión posparto.
Más allá de los síntomas de perimenopausia más comunes, las mujeres pueden notar otros cambios o molestias durante esta etapa.
Por ejemplo, un cambio en la composición corporal. Lo habitual es que la zona de la cintura se ensanche, se pierda masa muscular y se gane grasa corporal.
Otro síntoma que puede aparecer es la niebla mental. Es decir, tener problemas de memoria o dificultad para concentrarse.
Asimismo, puede haber dolor mamario. Concretamente, puede incrementarse el dolor en las mamas premenstrual, o bien presentar un dolor de pecho continuo o intermitente.
A nivel cutáneo, puede notarse la piel más seca y tirante y el pelo más frágil y/o con una mayor caída del cabello.
Además, algunas mujeres experimentan rigidez y dolor en articulaciones y músculos.
En ese sentido, es común el dolor pélvico y lumbar en la menopausia y su etapa previa.
El embarazo en perimenopausia es posible, a pesar de que resulte mucho más complicado que en los años anteriores.
Concretamente, a los 40 años, las probabilidades de embarazo natural por ciclo disminuyen notablemente (alrededor de un 5%).
Además, a partir de esta edad los riesgos de alteraciones genéticas aumentan y, en consecuencia, también el riesgo de aborto natural.
Hay hábitos y cambios en el estilo de vida que pueden ayudar a mitigar los primeros síntomas de perimenopausia.
Utilizar a diario una crema hidratante vulvar y para la sequedad vaginal en menopausia mejora la atrofia causada por la bajada de los niveles de estrógenos.
De este modo, estos geles vaginales reducen el picor, la irritación y las molestias en las relaciones sexuales.
La actividad sexual regular favorece la salud vaginal al estimular la circulación sanguínea local.
Una mayor vascularización contribuye al mantenimiento de la estructura y la función de los tejidos vaginales, ayudando a preservar su elasticidad y lubricación.
Beber agua con frecuencia, tener buenos hábitos al ir al baño y cuidar la higiene íntima ayudan a reducir el riesgo de infecciones urinarias recurrentes.
Por su parte, puede recomendarse el uso de productos de origen natural que contengan arándano rojo americano.
Estos complementos alimenticios están específicamente formulados para favorecer el mantenimiento y el bienestar de las vías urinarias.
Existen cremas específicas para el dolor mamario que ayudan a aliviar la sensación de tensión, pesadez, hinchazón y/o mayor sensibilidad.
Estas suelen incluir ingredientes ricos en ácidos grasos esenciales y fosfolípidos y con propiedades antiinflamatorias.
Entre ellos, la leche de semilla de Gossypium herbaceum y el ácido glicirrético.
El suelo pélvico (los músculos que sostienen los órganos pélvicos) es clave para minimizar las posibilidades de incontinencia urinaria, lumbalgia y otras molestias.
Entre otras medidas, se puede fortalecer el suelo pélvico con ejercicios de Kegel, fisioterapia pélvica y trabajo de 'core'.
El riesgo de osteoporosis y enfermedades cardíacas aumenta durante la perimenopausia.
Por ello, es fundamental seguir una dieta saludable con alimentos ricos en calcio, vitamina D, grasas saludables, proteínas magras y abundantes vegetales y frutas.
Por el contrario, se deberían evitar los azúcares añadidos, las grasas trans, el exceso de sal y los alimentos ultra procesados.
Asimismo, hay que tener en cuenta que el alcohol, la cafeína y las comidas picantes pueden empeorar los sofocos.
La actividad física y, en especial, el ejercicio de fuerza ayuda a mantener los huesos fuertes y aliviar el dolor muscular y/o dolor articular.
El ejercicio también ayuda a mejorar la composición corporal (y evitar el aumento de peso), el estado de ánimo y el sueño.
Conseguir un sueño reparador es fundamental para sobrellevar mejor los primeros síntomas de perimenopausia.
De este modo, hay que tomar medidas para mejorar el descanso, como adquirir una buena higiene del sueño.
Asimismo, existen comprimidos o gotas de melatonina que ayudan con las alteraciones del sueño.
Estos complementos pueden incluir otros activos como, por ejemplo, el zinc.
Este mineral contribuye a la función cognitiva normal y puede recomendarse, junto a la melatonina, para los trastornos de humor y ánimo asociados a la falta de sueño.
Una alimentación saludable, el ejercicio físico y un descanso óptimo son claves para conseguir reducir el estrés.
Otras actividades que pueden ayudar son la meditación o disciplinas como el yoga o el taichí.
La terapia cognitivo conductual también resulta muy útil para enseñar capacidades que permitan afrontar los retos que puedan aparecer durante esta etapa.
Los cuidados de la piel en perimenopausia pasan sobre todo por el uso diario de fotoprotección y cosméticos para pieles maduras.
Concretamente, cremas muy emolientes y con activos que hayan demostrado tener un efecto beneficioso ante el envejecimiento.
Entre ellos, los retinoides, los polifenoles, los péptidos, la vitamina C, los liposomas de vitamina A y E, el ácido hialurónico, y los alfa-hidroxiácidos.
También se deben seguir consejos para tener un cabello sano y fuerte. Entre ellos, lavar el pelo de forma adecuada y cuidar el cuero cabelludo.
Los síntomas de perimenopausia pueden ser muy diversos, pero hay que acudir siempre al médico en las siguientes circunstancias.
También se debería consultar con el médico cuando los síntomas de perimenopausia sean muy intensos e interfieran en la calidad de vida
De ser así, el ginecólogo puede recurrir a opciones como la terapia hormonal sustitutiva, la administración de estrógenos por vía vaginal u otros medicamentos.
En conclusión, la perimenopausia es una etapa natural que puede comenzar años antes de la llegada de la menopausia.
Reconocer sus primeros síntomas y mantener hábitos saludables ayuda a gestionar mejor esta transición y preservar la calidad de vida.
Si los síntomas son intensos o generan preocupación, hay que consultar con el médico para recibir una valoración adecuada.
Autor: Laboratorios Viñas, departamento de formación.
Redacción. Perimenopausia [en línea]. Mayo Clinic, 2025. https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/perimenopause/symptoms-causes/syc-20354666
Redacción. Primeros síntomas de la perimenopausia: ¿cómo reconocerlos y qué hacer? [en línea]. Unidad de la Mujer. Hospital Ruber Internacional, 2025. https://www.unidaddelamujer.es/primeros-sintomas-de-la-perimenopausia-como-reconocerlos-y-que-hacer/
Baró, F. ¿Perimenopausia o menopausia? Diferencias y síntomas [en línea]. Fundació Corachan, 2023. https://www.corachan.com/es/blog/perimenopausia-o-menopausia-diferencias-y-sintomas_156821
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